La violencia de género dentro y fuera de casa en El Salvador

11 de noviembre, 2020

En el primer mes de aislamiento, El Salvador tuvo más feminicidios que muertes por covid 19. Tanto en el espacio público como en el espacio privado, las mujeres corrían peligro de ser agredidas por sus parejas, por la policía o por las pandillas. Ahora, más de seis meses después, las cifras de violencia sexual en menores también se hacen evidentes. 

Texto: Katia Rejón (México)

Ilustración: Denisse López (El Salvador)

Desde la cuarentena obligatoria el 21 de marzo hasta la última semana de abril, en El Salvador se registraron más feminicidios que muertes por covid 19. Organizaciones y colectivas feministas denunciaron públicamente que, en este periodo de aislamiento estricto, se cometieron por lo menos 13 feminicidios y 9 muertes por el virus de la pandemia. 

“El Salvador no estaba preparado para una cuarentena. Había medidas de seguridad muy fuertes y arrestos. Entonces, las mujeres salvadoreñas estaban en una situación difícil: te están agrediendo en tu casa pero no puedes salir porque puedes ser agredida por los cuerpos de seguridad”, explica Krissia Aquino de la Asociación de Mujeres Ixchel y Revista La Brújula.  

La violencia sexual de los primeros días del aislamiento apenas se dimensiona: en el primer semestre del 2020, más de 6 mil niñas y adolescentes entre 10 y 19 años se inscribieron en el Ministerio de Salud para control de embarazo. La Organización de Mujeres Salvadoreña por la Paz (Ormusa) expresó a medios de comunicación que a esta cifra se debe añadir un subregistro de embarazos infantiles y adolescentes que no han sido contabilizados por las medidas de confinamiento. 

Las niñas estuvieron expuestas con sus agresores, las mujeres no tuvieron acceso a los servicios de salud sexual y reproductiva, ni a protección ante la violencia física y psicológica”, agrega Krissia Aquino.

Las primeras semanas del aislamiento todos los servicios de atención a la violencia en el país se detuvieron. Vilma Vaquerano, coordinadora de los observatorios de Ormusa, dice que incluso el transporte estuvo detenido, lo que también explica que no haya un incremento considerable en el registro de denuncias. Las mujeres no podían salir. 

Cuando las cifras de aumento de la violencia de género y feminicidios se hicieron evidentes, gracias a la información de asociaciones y colectivas feministas, el Instituto Salvadoreño de Desarrollo de la Mujer (Isdemu) comenzó a dar más difusión a la Línea 126 para la atención a la violencia de género. De acuerdo con el mismo instituto, del 1 de marzo al 15 de agosto del 2020 atendieron a 1030 mujeres víctimas de violencia psicológica, física, sexual, económica, feminicida, simbólica, entre otras.

El Observatorio de Violencia de Género Contra las Mujeres de Ormusa ha contabilizado 57 feminicidios de enero a junio del 2020, siendo abril y mayo (los primeros dos meses de cuarentena) los más altos con 15 y 10 feminicidios, respectivamente, de acuerdo con las cifras oficiales.

Además de las solicitudes de información oficial, Ormusa realiza un monitoreo de medios de comunicación para analizar más profundamente el contexto de los asesinatos. Gracias a esta base de datos detallada, Violentadas en Cuarentena obtuvo una cifra del número de feminicidios en El Salvador en los primeros meses de la cuarentena. Al verificar caso por caso, se contabilizaron 19 feminicidios en el periodo del 22 de marzo al 30 junio de 2020. 

El contexto de violencia pandilleril en El Salvador ha hecho que los feminicidios y los asesinatos violentos de mujeres que pertenecen a grupos delictivos desdibujen su línea divisoria. Ormusa contabiliza como feminicidios muertes de mujeres que fueron asesinadas como parte de un grupo o en compañía de un hombre, en condiciones que en otros países podría no considerarse como feminicidio. Con todo, para algunas colectivas no se pueden separar el contexto de la violencia por pandillas y la violencia feminicida.

“Comencemos definiendo a las pandillas como una estructura sumamente patriarcal en la cual se ve a la mujer (parejas o mujeres de la comunidad donde se ejerce el pandillerismo) como un objeto. Desde la cosificación sexual hasta la utilización para realizar actividades, porque por ser mujer no van a sospechar de vos”, explica Krissia Aquino.

La manipulación, el amor romántico, la violencia sexual de las pandillas hacia las adolescentes y niñas de las comunidades que dominan y la relación de poder entre mujeres y hombres de los grupos juegan un papel fundamental en estos asesinatos. 

Además, las organizaciones de derechos humanos han demandado el cumplimiento del protocolo de la investigación de feminicidio en la Ley de la Fiscalía General de la República, la cual establece que toda muerte violenta de una mujer debe investigarse como feminicidio. 

Los datos también se complejizan porque El Salvador es quizá el único país de América Latina que tiene tipificado el delito de “Suicidio Feminicida”. Vilma dice que cuando comenzó la discusión para tipificarse como delito en el 2012, las organizaciones cuestionaban cuántos de los suicidios de mujeres son realmente feminicidios inducidos a través de la violencia psicológica, la violencia sexual y los embarazos impuestos: “Hay una violencia estructural que ha llevado a niñas y adolescentes a cometer suicidios”.

Hasta el 29 de septiembre, El Salvador contabilizaba 28 mil 630 casos de covid-19, con 22 mil 879 personas recuperadas y 826 muertes. El Isdemu comenzó a dar atención presencial en todas las oficinas departamentales el lunes 24 de agosto, pero desde antes, organizaciones como Ormusa, Asociación Mujeres de Ixchel, Colectiva feminista para el Desarrollo Local y la Asociación Las Melidas redoblaron sus esfuerzos para la atención legal, psicológica y acompañamiento a mujeres que sufren violencia.  

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Si quieres conocer los documentos obtenidos a través de las solicitudes de información para esta investigación, da clic en este enlace.

Denuncias

Tipos de denuncias

Feminicidios

El Salvador: aumento de feminicidios dentro de un mar de violencia

30 de abril, 2020

Desde que inició la cuarentena las organizaciones de la sociedad civil y los medios de comunicación son quienes se han encargado de contabilizar los datos de feminicidios.

Texto: Carmen Valeria Escobar (El Salvador)

Ilustración: Denisse López (El Salvador)

El 21 de abril de 2020 Katherine denunció a través de Facebook a su esposo. Relataba todos los años que había soportado abuso físico y emocional que casi la llevaron a la muerte, mostraba varias fotografías donde se veía su rostro golpeado, sangrado y moreteado. La publicación se hizo viral, cuatro días después Óscar Ochoa, su esposo, fue detenido por los delitos de violencia en contra de la mujer y amenazas con agravación especial. La publicación de Katherine responde a la preocupación sobre las mujeres y niñas que durante la cuarentena se han visto encerradas con su abusadores.

Un mes antes, el 21 de marzo de 2020, el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, decretó cuarentena obligatoria por la pandemia de COVID-19 en todo el país;  inicialmente se contemplaban 30 días. La cuarentena obliga por ley a que todas las personas se queden en casa, sino serían sancionadas. Bajo esas órdenes militares han detenido a 2,323 personas por desobedecer al encierro. Los resultados han sido tangibles: 345 casos confirmados por COVID-19, 97 recuperados y 8 muertes, según la página oficial de gobierno.

Es difícil hablar de El Salvador y no hablar de muertes. En 2018 se contaron 3340 homicidios, de esos 365 fueron feminicidios. Con la llegada de Bukele al gobierno, el 1 de junio de 2019, los números bajaron llegando a tener días con cero asesinatos; pero el 24 de abril de 2020, en medio de la pandemia, fue diferente. En cuatro días se han cometido 74 homicidios.

La naturalidad de la muerte y la violencia en El Salvador dificulta entender la diferencia entre feminicidio y homicidio. ¿Qué  diferencia a esa mujer a la que asesinan por estar vinculadas a las pandillas con las que mueren con signos de violación y que aparecen desnudas en las veredas?

Desde que inició la cuarentena las organizaciones de la sociedad civil y los medios de comunicación son las que se han encargado de contabilizar y hacer públicos los datos de feminicidios. Organizaciones como Ormusa y ASPIDH arcoiris son quienes a partir de monitoreos de medios y trabajo territorial ha recolectado cifras que no retoma la Fiscalía. Hasta la fecha contabilizan 8 feminicidios, 3 intentos de feminicidios y 2 transfeminicidios. 

En la mayoría de casos los principales sospechosos son los compañeros de vida,  como en los casos de María de Jesús Coreas y Susan Dali Regalado, ambas asesinadas el 29 de abril. Susan fue apuñalada en el rostro, en la habitación contigua a la de sus hijos y el feminicida fue capturado en el acto. 

El 26 de marzo Raúl Melara, Fiscal de la República, publicó en su cuenta de twitter la disminución en los casos de violencia de género tal como los considera la Ley Especial Integral Integral Contra una Vida Libre de Violencia Contra la Mujer (LEIV). Pero los datos disienten con los de organizaciones que han registrado un aumento de denuncias durante la cuarentena. Los registros de centro legal de Ormusa contabilizan un aumento del 150% en casos de violencia contra contra la mujer. Representantes departamentales de la  Colectiva Feminista reportan que en el departamento de Sonsonate han registrado un aumento del  60% en casos de violencia de género con respecto a meses anteriores.

En El Salvador no todas están más seguras en casa.

6 puntos sobre la violencia de género en El Salvador

¿Según la legislación del país, cómo se aborda el término “violencia de género”?

La ley especial integral para una vida libre de violencia contra las mujeres (LEIV) vigente desde el 2011 no contempla violencia de género pero sí contempla la terminología violencia contra la mujer como «cualquier acción basada en su género, que cause muerte, daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico a la mujer tanto en el ámbito público como privado».

En una sola línea, ¿qué servicios ofrece la línea?

La línea recibe denuncias y  ofrece atención gratuita a la mujer que denuncia. Pero al intentar llamar aparece desconectada.

¿Qué medidas o estrategias han activado las organizaciones sociales feministas o de mujeres?

A falta de información pública organizaciones como Ormusa y la Colectiva Feminista han instalado sus propios observatorios y centros de recepción de denuncia. El centro legal de Ormusa  junto a su monitoreo de medios lleva su propio registro de feminicidios.